El Edificio

16.11.2016 - 14:13

El MUME está ubicado en la ex casa quinta de Máximo Santos, representante del militarismo del siglo XIX y dictador en ese período. La casa y el parque son monumento histórico nacional, siendo el único exponente de parque del siglo XIX de su tipo, en Montevideo, sin modificaciones.

El MUME está ubicado en lo que fuera la casa quinta de Máximo Santos (1847-1889), representante del militarismo del siglo XIX y dictador en ese período (1882-1886). El sitio se encuentra en el barrio del Prado de Montevideo. La superficie del predio es de 4 hectáreas. La casa y el parque son monumento histórico nacional. Es el único exponente de parque del siglo XIX de su tipo, en Montevideo, sin modificaciones. La construcción data de 1878.

Datos Generales

Ubicado al noroeste de Montevideo, en el borde del Prado, se encuentra el Centro Cultural y Museo de la Memoria – MUME, en el predio padrón Nº 50.970 de una zona caracterizada por sus quintas y  jardines, viviendas bajas y de grandes extensiones.

El MUME se encuentra a 30 minutos del centro de la ciudad, en lo que fuera la casa quinta de un dictador de fines de siglo XIX.

La casa y el parque jardín son monumento histórico nacional.  Es el único exponente de parque del siglo XIX de su tipo, en Montevideo, sin modificaciones.

Se puede acceder al museo en transporte colectivo, con múltiples recorridos urbanos, y en automóvil. Se ubica sobre una de las principales arterias de acceso a la zona, en Avenida de las Instrucciones 1057. Además, lo bordean otras dos avenidas de gran importancia: la Avenida Millán y el Bvar. José Batlle y Ordoñez.

El sitio forma parte de un entramado de espacios culturales, de interés histórico, artístico y botánico, que forman un cúmulo de propuestas recreativas, educativas y gastronómicas en el barrio del Prado.  El MUME integra la “Red de Museos del  Prado”, junto a los museos  Blanes, de Antropología y Jardín Botánico, todos estatales. Se entrelazan en la red otros sitios de origen privado, como la Vivienda Vaz Ferreira y la Farmacia Atahualpa (un espacio testimonial del Prado del siglo XIX).  Apoya esta red la Comisión Especial Permanente del Prado.

El museo prioriza la inserción comunal. Integra la “Red Lavalleja” junto a los actores del barrio vinculados en el cometido de identificar necesidades y proyectar la comunidad y su territorio, en base a 3 ejes temáticos: salud, educación y vivienda.  Asume así su rol de espacio cultural y social, siendo escenario de asambleas de vecinos, aula de proyecto de Formación Profesional Básica de UTU de Colón, lugar de formación artística, recreación y deporte, en acuerdo con el MEC, la Alcaldía G, el Programa Maestro Comunitario, y espacio de acceso a la informática e internet, a través de un EID de Antel.

Así el museo se presenta como un centro integrado a la propuesta cultural de la zona. Además se integra a la ciudad con exposiciones e intervenciones en otros espacios de Montevideo (públicos y privados), y en todo el país, mediante sus exposiciones itinerantes. Se suma a esto, una fuerte presencia en el exterior, ya que en sus cuatro años de existencia, han sido múltiples las participaciones en encuentros y seminarios de temas de Memoria, siendo miembro de la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia.

El Edificio

La construcción data del año 1878, y no se conoce arquitecto de la misma. Si bien se presume que el constructor fue Bataglia, este dato no está confirmado.

El estilo es ecléctico, con preponderancia del neoclásico pero con incorporaciones “Art Nouveau”, que se aprecian en detalles del edificio.  Toma de las villas italianas del s. XVI el uso del “plano noble”, planta principal elevada, a la cual se accede por una majestuosa escalera de mármol. Previo a la escalera se encuentra una amplia explanada de acceso, con una fuente con forma de barco.

El edificio principal tiene forma de U, con un ala central y dos alas laterales, que delimitan un patio con una fuente ornamentada por una escultura, abierto al norte, pero limitado con una reja baja de hierro para impedir la entrada de animales.

En el ala central se encuentra la escalinata de acceso, el porche, la sala de recepción y una galería vidriada hacia el patio. En el ala oeste se encuentra la primera sala, y a continuación la oficina del Departamento Educativo. Una escalera conduce al entrepiso que divide la altura, ocupado por el archivo y la biblioteca. Debajo está la zona de servicios - SSHH, depósito, cocina comedor y guardia. En el extremo norte de esta ala se interrumpe el entrepiso desembocando en la sala de lectura e informática. En el ala este, se encuentran dos grandes salas en sus extremos, y dos salas de menor tamaño entre ellas.

La construcción es de muros portantes de ladrillo y techo de bovedillas curvas de ladrillos, originalmente ocultas por cielorrasos de yeso sobre entramado de madera. Los cimientos son de piedra. Las aberturas son de diseño vertical, con frontones curvos y barandas de hierro, con puertas-ventanas de madera y vidrio, y celosías de madera. A la azotea, y el mirador, se accede por una escalera interior caracol de hierro fundido, y una escalera exterior de hierro y madera.

El parque jardín

El jardín sigue el concepto de los arquitectos paisajistas del Renacimiento Italiano, creadores de una teoría del arte de los jardines.  La casa quinta combina una mansión de descanso con un jardín para el disfrute. Su alejamiento del centro urbano es acorde con la visión higienista del s. XIX, que indica la preferencia por el aire de campo, respecto al aire de la costa, considerado insalubre.

El parque posee una extensa avenida de acceso, jardines con especies exóticas, un invernadero, un semillero, un castillo para niños, fuentes, esculturas, grutas artificiales, y un zoológico donde destaca la pajarera, el foso de los leones y las celdas para animales. En el invernadero se cultivaban especies exóticas que no podían prosperar a la intemperie. Las grutas se inspiran en los jardines italianos de los siglos XVI y XVII. Las casas de muñecas se construían para los niños. Quedan en pie sólo “Villa Carlos” en la quinta de Mendilaharsu, y el castillito de la quinta de Santos, bautizado “Ma Poupè”.

También eran comunes las pajareras en los jardines europeos. En Montevideo la más notable es la de la quinta de Santos, que tiene arcos de estilo árabe.

El parque presenta recorridos que nos ponen en contacto con las plantas usadas en la jardinería del novecientos, cuya base es el paisaje francés, donde destacan los trabajos de Eduard André, que inspiraron El Prado. Usa caminos curvos que producen la sensación de internarse en el parque, con acceso directo al camino central que es recto. Todos los caminos suben hacia la casa y la destacan.

El acervo vegetal se integra de 84 especies traídas de diversos lugares del mundo. Por lo que significa en su conjunto, la casa quinta de Santos es el más completo ejemplo de su tipo que se ha conservado.

Otros edificios

Además de la casa principal y de las instalaciones mencionadas, existe la cocina, ubicada detrás de la casa. A continuación se ubican las caballerizas y las dependencias de la servidumbre, actualmente ocupadas por una Unidad de Transporte de la Intendencia de Montevideo. En el extremo noroeste del predio, con frente hacia la calle Coronel Raíz, se encuentran las viviendas de los caseros, actualmente recuperadas con la instalación del Centro Zelmar Michelini (CZM).

Datos Históricos

Máximo Santos fue dictador entre 1882 y 1886, durante el período llamado militarismo. Fue famoso por su estilo fastuoso, y lo deja de manifiesto en su residencia, el Palacio Santos, y esta casa quinta de veraneo y espacio de ocio. Santos fue carrero, comisario, militar, destacando en la guerra civil contra Timoteo Aparicio. Fue Jefe Político en Minas, y luego ministro de Guerra de Francisco Vidal. Lo caracterizó el autoritarismo, el desconocimiento de libertades y leyes, y la represión contra los caudillos locales con el abuso de la fuerza militar. El atentado del teniente Ortiz (un tiro de pistola en la cara) desencadena su retiro de la política

En 1887 vendió el predio a Emilio Reus, quién a su vez lo vendió y volvió a adquirir, para finalmente venderlo en 1890 a la familia Mousqués. En 1920 el libanés Rezcala Neffa compra el predio siendo el último propietario privado.

Se instala en el predio el Servicio Hidrográfico de la Armada Nacional, utilizando la casa como oficinas y talleres.  A mediados de los años 70 el predio y la casa quedan abandonados, deviniendo la casa en tapera y el parte en sitio inaccesible.

En el año 2000 la Intendencia de Montevideo, propietaria del predio, comienza los trabajos de rehabilitación del sitio, finalizados en el año 2005. Por convenio la empresa Disco invierte USD 800.000 en estas obras. El arquitecto proyectista es Rafael Cortazzo y la constructora es la del Arq. Luis Zinno. El programa fue la rehabilitación para un centro cultural, sin destino específico.

Modificaciones

Los propietarios privados introdujeron modificaciones en el parque que lo fueron completando; por ejemplo la construcción de las pérgolas de hierro que hizo Emilio Reus

La obra que comenzó en el año 2000 no siguió premisas de reconstrucción, sino de readecuación de un edificio histórico para funcionar como centro cultural. La estructura general no se modificó, pero se quitaron cielorrasos y yeserías de paredes, dejando en el ala oeste la bovedilla a la vista. En el hall se rehizo el cielorraso de yeso y la decoración de las paredes, lo mismo que en el mirador de la azotea. En las otras salas se colocó cielorraso de yeso en placas tipo durlock.

Los revoques fueron reparados en su mayor parte, excepto en dos paredes, de la biblioteca y sala 6, donde se dejó el ladrillo a la vista. Para instalar el museo fue necesario afirmar las superficies de ladrillo (bovedillas y paredes), barnizándolas.

Los pavimentos y zócalos fueron cambiados casi totalmente. En las salas se colocó piso de tabla plastificada, sobre tirantería de madera. Para los zócalos se utilizó perfil de hierro L. El cambio más notorio fue el entrepiso, realizado con losetas de hormigón, donde se colocó piso de madera. En la zona de servicios, y en patios, explanadas y azotea, se colocó baldosa de piedra laja. 

En algunas de las ventanas (fachadas principal y posterior) fueron retiradas las batientes y las celosías de madera, colocando vidrios fijos. Esto dio lugar a un mayor vínculo visual con el parque, pero eliminó protecciones contra la luz solar.

Se realizaron rampas para la accesibilidad a la casa de discapacitados y coches de bebés, y se agregó un baño para discapacitados, cumpliendo con la normativa.

Se incorporó revestimiento de pastilla de vidrio en la fuente-barco, y en las contrahuellas de algunas escalinatas. Se retiraron todos los grupos escultóricos de terracota, y sus pedestales.   

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